jueves, 12 de junio de 2014

UNA MAÑANA DE PRINCIPIOS DE JUNIO EN EL ROBLEDAL.




Hace media hora que ha amanecido. Los primeros rayos del sol se cuelan por las ramas tupidas de los robles. El suelo del monte está cubierto por un dosel elegante de helechos comunes.
Cerca oigo a los pollos de la pareja de ratoneros. Tiene el nido en la horquilla alta de un roble melojo. Algún que otro herrerillo y carbonero común o arrendajo, se cruza por el camino...




En una rama seca de un roble joven, observo a un macho de papamoscas cerrojillo. Tiene en el pico un pequeño insecto. De pronto inicia un rápido vuelo y se mete en el viejo nido de un pájaro carpintero, donde tiene el nido, ocupado por cuatro o cinco pollos. A los pocos segundos sale y desaparece. Va en busca de más insectos... Al minuto escaso, aparece la hembra con el pico cargado de pequeños insectos, y se posa en una rama cerca del roble donde se encuentra el nido. Da un vuelo rápido y se mete en el nido para alimentar a los pollos... En esta, aprovecho para irme.
Sigo mi trayecto en dirección al arroyo. Paso por un farallón, donde crían varias parejas de buitre leonado y una de cuervo. También se ve al roquero solitario y algún colirrojo tizón.




El caudal del arroyo ha bajado mucho. La vegetación que le acompaña es rica en especies; grandes abedules, acebos y tejos, le acompañan en las dos orillas, junto a sauces de montaña, robles albares, cerezos silvestres, mostajos, álamos temblones y álamos negros. Cerca del agua, se desarrollan los elegantes helechos (Blechnum spicant).
Un mirlo de agua pasa veloz arroyo abajo, con un insecto en el pico. El canto de pinzones, currucas, papamoscas y petirrojos, se une a la banda sonora del arroyo.
Haciendo esta fotografía, me pasa al lado un visón americano. Va registrando el río por dentro y por fuera a buen ritmo... Ya sabemos quien es el causante de la disminución y la extinción del desmán de los pirineos, en los ríos y arroyos de Madrid.




Cerca oigo el "tamborileo" de un pájaro carpintero. Me acerco con cuidado, y observo en el tronco alto de un álamo negro autóctono, a un macho de pico picapinos. Está levantando la corteza para capturar la larva de un insecto xilógafo, que con el tiempo perjudicaría al árbol.
Sin hacer ruido me voy de la zona, y dejo al pájaro carpintero cumplir su papel ecológico con el bosque... 




En esta zona del robledal, más húmeda, los helechos comunes y los robles melojos son más grandes. Debajo de una roca grande, observo a una jabalina con sus nueve rayones, nacidos hace unos veinte días. Al verme, salen todos en una alocada carrera y se pierden entre los brezos y los helechos. No me da tiempo ni a hacerlos una foto.
La luz del sol entra en el robledal a plomo, iluminándolo todo. El reloj marca las 13,30 horas.
Cerca oigo una pareja de trepadores azules. Me acerco y los veo capturando insectos en las ramas altas de los robles. Por más que busco, no encuentro un agujero o el viejo nido de un pájaro carpintero, donde la pareja tiene su particular nido...




En la horquilla alta de un roble melojo mediano, descubro un nido nuevo de rapaz. Está hecho con ramas y abundantes hojas de roble. Aprovecho el desnivel de la ladera, y monto el teleobjetivo en la cámara para ver que rapaz ocupa el nido. La sorpresa es mayúscula. Donde menos te lo esperas, aparece el halcón abejero criando. Esta rapaz tiene la particularidad de alimentarse de abejas, avispas y sus panales.
Guardo la cámara rápidamente en la mochila y desaparezco de la zona...
Son las 15´20 de la tarde. El día es soleado y caluroso para las fechas, en esta zona de la montaña de Madrid...


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