lunes, 10 de junio de 2013

UNA MANCHA MEDITERRÁNEA... CASI PURA.


Caminar por una mancha mediterránea, cubierta por árboles como la encina, el quejigo, fresnos, enebros, acebuches, chopos... y arbustos como la cornicabra, el sanguino, el majuelo, las coscojas, romeros, jaras... nos puede dar la sensación de que lo hacemos por un bosque mediterráneo virgen, pues en las escasas manchas que nos han legado nuestros antepasados, sólo predomina una especie de árbol o dos a lo sumo. El uso irracional de los montes y los incendios forestales, han acabado con muchas variedades de árboles y arbustos, o las han puesto al borde de la extinción en la zona... Como muestra, el madroño, que era un árbol abundante en todos los montes de Madrid.




De la gestión que haga la administración y el propietario de la finca, depende que este monte mediterráneo importante, en cuanto a nivel ambiental se refiere, siga latiendo y madurando como le vemos...




En la horquilla alta de una encina centenaria, ha hecho el nido este año la pareja de ratoneros. La hembra entra al nido con un gazapo, para alimentar a los cuatro pollos...




Oculto entre los líquenes y las ramas de un arce menor, un cárabo fase parda me observa detenidamente, a pesar de la distancia... Cuando caiga la noche en el valle, iniciará sus correrías en busca de ratones, topillos, algún gazapo o pequeños pájaros... Pero tiene que tener mucho cuidado, porque el búho real también estará de caza...


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada