lunes, 16 de junio de 2014

LOS BOSQUES NATURALES DE MADRID. 3 PARTE.




En el sur-oeste de Madrid, entre las provincias de Ávila y Toledo, se extienden importantes manchas de pino piñonero autóctono casi puras, o mezcladas con otros pinos o con encinas principalmente. Estos pinares producen anualmente una importante cosecha de piñones. Un recurso muy demandado y de alto valor económico.
Estas importantes manchas forestales tienen un alto valor ecológico, pues en ellas habitan especies únicas en el mundo, como el águila imperial ibérica, o muy escasas, como el águila perdicera y el buitre negro. A parte, habita una comunidad faunística y botánica muy considerable.
En la fotografía vemos una mancha de pinos piñoneros conviviendo con encinas, alcornoques, labiérnagos, cornicabras y madroños, en la confluencia del Río Cofio con el Río Alberche.




En los años ochenta, la principal colonia de buitre leonado que había en Madrid, se encontraba en dos cortados rocosos localizados en estos pinares. En la actualidad, el buitre leonado se ha recuperado bastante bien, ocupando casi todos los cantiles rocosos de estas sierras.
En la fotografía vemos la impresionante silueta del buitre leonado, de unos dos metros y medio de envergadura, sobrevolando el mar de pinos piñoneros...




El enebro es un árbol austero, que no necesita mucho suelo y aguanta bastante bien los climas extremos; el sol abrasador del verano y el frío seco del invierno. En el monte se localiza en las solanas, llegando a formar manchas puras o mezclado con encinas, alcornoques o quejigos. Hasta donde llega el enebro en Madrid, allí en tiempos el clima fue austero y muy duro...
En la fotografía vemos una mancha pura de enebros centenarios, con un pastizal muy variado y abundante.




En las manchas mistas de enebro y quejigo, localizadas en las sierras bajas, donde las precipitaciones medias son regulares, los zorzales charlos se quedan en primavera para criar.
En la fotografía vemos a la hembra de zorzal charlo cerca del nido, localizado en la horquilla baja de un enebro.




Desde las altas montañas hasta las vegas de los ríos, se localiza la encina en Madrid. Dependiendo del uso racional que hayan tenido estas manchas a lo largo de la historia, es su valor ecológico y económico. La revolución tecnológica y el uso de otras fuentes de energía desde los años sesenta, han propiciado el abandono económico y la recuperación de la mayoría de los encinares de toda la Península Ibérica. En la actualidad Madrid cuenta con el encinar sobre arenas más extenso de toda la cuenca del Mediterráneo.
En la fotografía vemos una mancha de encinas mezclada con quejigos, enebros y arces menores, en la que abunda un variado sotobosque de arbustos.




En la rama gruesa de una enorme encina centenaria, tiene un nido histórico la pareja de pitos reales. En los últimos veinticinco años, han nacido pitos reales en este nido...
En la fotografía vemos al macho, de colorado bigote, que se acerca al nido donde le espera un pollo para recibir el alimento, compuesto principalmente por hormigas.




La coscoja es la especie vegetal del género Quercus (que da bellotas) más pequeña y austera, que menos agua necesita y aguanta mejor las sequías estivales. En Madrid se localizan las manchas en terrenos calizos y yesíferos. Estas manchas, históricamente han estado sometidas a una brutal corta a matarrasa durante muchos siglos, pues eran el combustible con el que se encendía los hornos, para la elaboración industrial de cal para la construcción.
En ciertas zonas, donde las cortas no fueron tan brutales, se localizan importantes ejemplares de coscoja con porte arbóreo.
En la fotografía vemos una importante mancha de coscojas rebrotadas de cepa, acompañada por fresnos, encinas, enebros, arces menores, cornicabras y romeros; en la que habitan especies únicas de la fauna ibérica. Aquí, hasta los años cuarenta del pasado siglo, se cortaba el monte a matarrasa para calentar los cuatro hornos que hay en la finca, donde se cocían las piedras calizas.




En estas manchas apretadas, habita una comunidad faunística muy importante y considerable a lo largo del año, pues no podemos olvidar que esta especie da bellota (por cierto, muy amarga), produce pastos de calidad y se asocia con otros árboles y arbustos que dan frutos.
En la fotografía vemos a una perdiz roja, autóctona y pura, sobre una tapia de piedra.




En el sur-este de Madrid, en La Encomienda Mayor de Castilla, se localiza la última mancha considerable de pino carrasco autóctona. En el pasado, hace unos quinientos años, estos pinares eran muy extensos y ocupaban todas las zonas no pobladas por el monte mediterráneo. La agricultura y los hornos para cocer la cerámica de Colmenar de Oreja, fueron los principales destructores y consumidores de estos pinares...
A partir de los años sesenta se ha puesto en marcha un plan de reforestación.
En la fotografía vemos una mancha importante del pinar de La Encomienda. 




A lo largo de la primavera y el otoño, pasan multitud de aves por estos pinares en su viajes migratorios. Las palomas torcaces son muy abundantes en las épocas de paso.
En la fotografía vemos a una paloma torcaz descansando en la rama seca de un pino.




Los bosques de ribera de Madrid, compuestos principalmente por chopos y sauces (árboles de crecimiento rápido) en los últimos veinte años han tenido una repoblación natural muy importante. Detrás de ellos han venido otras especies vegetales muy importantes.
Son muy pocos los tramos de nuestros ríos y arroyos, que no han sido alterados o destruidos, donde permanecen las últimas manchas de ribera auténticas.




La cigüeña blanca es un ave muy ligada a las riberas de los ríos. Aquí encuentra los altos chopos para criar, y la vega y el río para buscar el alimento. En las últimas décadas, muchas parejas invernan en estos parajes.
En la fotografía vemos a una cigüeña blanca en la orilla del Río Jarama, buscando insectos, cangrejos y peces para alimentar a su pollos. 

NOTA: Ver también el artículo del día 27/1/14. Tráiler, Los Bosques Naturales de Madrid. 


2 comentarios:

  1. vaya fotones buenos!!enhorabuena por las tomas, me gustaria ver un dia un nido de pito real como el tuyo!
    saludos

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    1. Hola Marcos, seguro que esta primavera estas haciendo muchas fotografías maravillosas y muy interesantes... Todavía queda el verano y hay que aprovechar.
      Te ha gustado el nido del pito real... En los montes donde apenas entra la gente, este pájaro tiene varios nidos que va rotando, y algunos años los hace nuevos. En los que no tiene problemas, cría con regularidad casi todos los años. Afortunadamente es un pájaro que se está recuperando muy bien y cada día es "más abundante". Gracias por tu comentario Marcos. Un cordial saludo.

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