lunes, 17 de marzo de 2014

QUÉ ES UN BOSQUE...


¿Sabemos realmente que es un bosque europeo? ¿Sabemos cual era su composición y estructura, en cuanto a especies forestales que le habitaban de forma natural, en los diferentes espacios geográficos donde existe? Creo rotundamente que no.
Ya no podemos saber realmente que es un bosque natural, puesto que el ser humano los ha degradado y ha eliminado o mermado ciertas especies forestales, favoreciendo a otras más productivas para él. A la vez, ha favorecido la introducción "de forma natural", a especies forestales más propias de otros climas o microclimas, que serían muy escasas o no existirían, si el bosque estuviera inalterado en su forma y composición.
La civilización lleva 2000 años utilizando los bosques en Europa. los bosques naturales que hoy contemplamos, estudiamos, que utilizamos para recrearnos o para trabajar, son el resultado de una legislación nacional que los protegió en origen, y el resultado de una utilización durante siglos, que ha traído como consecuencia la extinción y rarefacción de la mayoría de las especies forestales de las manchas, en beneficio de las más resistentes a los cambios y a los aprovechamientos a los que han sido sometidas las manchas. Como ejemplo, el tejo poblaba todos los montes atlánticos de Madrid, en mayor o menor número, dependiendo del microclima y suelo de la zona; en la actualidad sólo es posible verle en ciertas zonas, junto a varios individuos o en solitario.
Tomemos como ejemplo una mancha atlántica relativamente bien conservada o gestionada, que ocupa un valle del sistema central... Una mancha de unas doscientas hectáreas, cubierta por robles de diferentes especies, abedules, hayas, avellanos, acebos, mostajos, serbales, cerezos, endrinos, manzanos... Habitada por una fauna compuesta por el escaso desmán de los pirineos, lobo, nutria, tejón, corzo, garduña, águila real, azor, pico dorsiblanco, chocha perdiz, trepador azul... Que se lleva utilizándose y explotándose por el ser humano, a través de la ganadería y la explotación forestal, desde hace unos 1000 años...



Según avanza el otoño, las diferentes especies de árboles y arbustos que componen la mancha forestal, van cambiando de color. Cada especie tiene un color característico. Cuantos más colores tiene un bosque atlántico, más puro es.
En la imagen vemos la mancha compuesta por: abedules, cerezos silvestres, mostajos, serbales, robles albares, comunes y melojos, avellanos...



En las zonas donde los grandes árboles habitan, el sotobosque espeso de brezos, jaras, espinos, zarza, piornos... es muy escaso, pues sus hojas apenas dejan pasar la luz, haciendo casi inhabitable la vida por debajo de ellos...
En la imagen vemos hayas, abedules, robles albares y cerezos silvestres... Si nos fijamos, veremos que los arbustos apenas existe. El propio bosque elimina y se libra del denso y no natural sotobosque, que en un verano seco y caluroso podría ser el causante de un fuego.



Dentro del bosque, la fauna es abundante en especies, pero no en número, y el equilibrio ecológico entre ellas es muy importante...
En la imagen vemos a una de las águilas más forestales de Madrid, el águila calzada, que ha construido el nido en la horquilla alta de un roble albar.



Ciertas especies llegaron a estas montañas cuando el clima era mucho más suave y lluvioso... Ahora sólo se localizan en las zonas con un microclima, donde la temperatura y la humedad favorecen su existencia.
En la imagen vemos un avellano en verano, con las avellanas ya formadas.



los bosques originales estaban poblados principalmente por grandes árboles centenarios de diferentes edades y estructuras. Ejemplares de 20 a 50 metros de altura, con troncos de 6 a 14 metros de perímetro en su base. Árboles enormes, que todos los otoños daban abundantes frutos a toda la fauna del bosque y renovaban poco a poco  la estructura forestal...
En la imagen vemos un buen ejemplar de roble albar, de unos cuarenta metros de altura y unos seis metros de perímetro en la base de su tronco.


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