lunes, 20 de febrero de 2017

LA EDUCACIÓN AMBIENTAL. 2 PARTE





Según nos dice la constitución, o las nuevas leyes, cada generación tiene el deber de conservar, gestionar y potenciar el patrimonio natural, cultural y económico que nos han dejado.
En la fotografía, vemos un nido histórico de águila real ubicado en un cortado rocoso. La hembra, con más de quince años de vida, aporta todos los días una rama fresca al nido.




Hay ciertas formas de gestionar los montes, que en el pasado tuvieron sentido y fueron ventajosas economicamente, pues no había otros medios y el clima lo hacía posible.
El desmoche anual de los fresnos, para dar de comer al ganado con sus hojas, o cada ciertos años, para hacer leña con sus ramas, tuvieron su justificación en el pasado. Hoy, el ganado se alimenta con piensos y forraje, cuando las situaciones lo requieren, y las casas se calientan generalmente con otros combustibles o con electricidad.
No es concebible que se siga manteniendo este tipo de gestión, cuando economicamente no aporta beneficio para la ganadería, y apenas para el uso del ciudadano, como combustible.
Hay que dejar a los árboles que vayan recobrando su estado natural, que siempre se les podrá cortar alguna rama para hacer leña. Y hay que tener en cuenta, la importante inversión que se está haciendo en muchas zonas para su repoblación, después del daño que se ha hecho con las cortas.
En la fotografía, vemos a un fresno con más de doscientos años de vida, que en nada se parece a un árbol que habita en un espacio natural. Con su aspecto, nos cuenta como es la huella que deja el hombre, cuando sobreexplota la naturaleza. No confundamos nunca sobreexplotación con gestión y utilización racional de un recurso. A este árbol se le puede coger leña, si ese fuera el interés económico, pero sin dejarle en este lamentable estado.




Este es el triste final al que llegan los centenarios fresnos, después de las cortas que les han hecho durante siglos.




Este tipo de señales que vemos en los troncos de los árboles, donde se aprecia una numeración, deja mucho que desear sobre la forman que tienen de proceder profesionalmente, los técnicos forestales que las realizan. Poco respeto, o ninguno, demuestran sobre los árboles del monte y su entorno, cuando lo hace de esta manera para contarlos. Estas señales, con distinta numeración, quedarán marcadas sobre los troncos de los fresno de la dehesa durante años. Desde el punto de vista serio, a este tipo de acciones poco técnicas y profesionales, sólo se les puede calificar de chapuza.
En la fotografía, vemos a unos fresnos marcados y numerados, localizados en una dehesa de La Sierra de Guadarrama.




El patrimonio arquitectónico, abandonado por circunstancias históricas, llega a crear un hábitat ideal para numerosas especies de la flora y de la fauna, algunas protegidas por la ley. En estos edificios podemos encontrar colonias de cigüeñas blancas, de cernícalos primilla, de grajillas, de chovas piquirrojas, de gorriones comunes, de estorninos negros, de vencejos, de golondrinas, parejas  de halcones , cernícalos comunes, roqueros solitarios, colirrojos tizones, lagartijas, lagartos ocelados... Una lista muy variada en cuanto a especies, y abundante en cuanto al número de individuos. En la actualidad, afortunadamente, se tienen muy en cuenta a las especies que habitan en estos edificios en ruinas, si se presenta un proyecto de rehabilitación.
En la fotografía, vemos los restos de una iglesia que sufrió los desastres de la guerra civil. En sus muros altos se asienta una colonia de cigüeñas blancas, formada por 11 parejas...




El otro patrimonio arquitectónico que está desapareciendo día tras día en España, es el privado. El de los pueblos y pequeñas ciudades históricas. Un patrimonio muy rico y muy diverso, que se ha adaptado y ha evolucionado de forma diferente en cada región, en cada zona de España.
En la fotografía, vemos una casa histórica en ruinas de un pueblo de montaña, localizado en la Comunidad de Madrid. En su interior, en primer plano, vemos como eran los hornos, donde se cocía el pan a diario y donde se asaba o se guisaba.




Otro patrimonio que está desapareciendo o a punto de hacerlo, es la trashumancia de los rebaño de ovejas y de vacas, que se trasladan por las vías pecuarias que atraviesan España de norte a sur. Un patrimonio que cuenta con unos 125.000 kilómetros de longitud, en sus cañadas, cordeles, veredas, coladas, descansaderos y abrevaderos, que suman más de 425.000 hectáreas públicas, que en muchos puntos de nuestra geografía han sido y están siendo usurpadas.
En la fotografía, vemos a un rebaño llevado por la Asociación Amigos de la Mesta, pasando por la Cuesta de la Vega, junto a la Catedral de La Almudena, en Madrid. Cerrando el rebaño va su fundador, Jesús Garzón.




Las exposiciones fotográficas, proyecciones, conferencias, tertulias... Son una forma muy amena e interesante de mostrar, de conocer y de hablar, del medio natural en el que vivimos.
En la fotografía, vemos una exposición fotográfica en gran formato, que se presentó en un centro cívico de Madrid en 2014, con el título, Los Bosques Naturales de Madrid.




La educación ambiental empieza en las zonas verdes próximas a nuestras casas, en los parques públicos. En ellos existen, donde los hay, carteles explícitos que muestran a la fauna y la flora que podemos ver en ese espacio verde...
En la fotografía, vemos un cartel informativo, localizado en El Parque del Oeste de Madrid.




La educación ambiental que recibimos en los lugares donde vivimos o visitamos con frecuencia, generalmente es una educación social. De lo que es bueno y es malo para nosotros, de lo que está bien y está mal. Y punto. Dos conceptos muy asentados en nuestra cultura nacional, que tienen que cambiar y ampliarse.
El mirlo común, forma parte de la fauna que vive con nosotros durante todo el año. Un pájaro muy agradable, que alegra las mañanas y las tardes de primavera con su canto, al que se le respeta en los espacios públicos.




El escorpión o alacrán, es el otro lado de la educación popular. Generalmente, si una persona neófita levanta una piedra y hay un ejemplar debajo, sus minutos están contados. Este punto de vista o esta educación popular negativa, debe de cambiar. A los escorpiones y a las víboras, que son animales que consumen muchos insectos y roedores, se les mata por peligrosos. A otros, como los sapos comunes, se les mata por feos. Si vamos por el campo y nos cruzamos con ellos, sólo tenemos que apartarnos. Así de simple.




Este detalle que vemos en la fotografía, la tala salvaje del brazo de 93 cnts de perímetro de un quejigo, son las consecuencias de la nefasta gestión, de la avaricia, que ha asolado y sigue asolando los montes mediterráneos ibéricos. Cómo es posible que se corten estos brazos, estas ramas tan grandes y gruesa, cuando la ley no lo permite; pues sólo permite, como así lo establece, la corta de ramas con un grosor máximo de 12 cnts de diámetro, equivalente a 39 cnts de perímetro.
Qué le ocurre a la encina, alcornoque o roble centenario, cuando le cortan ramas con perímetros superiores a los que establece la ley y la normativa técnica? Que los árboles se deshidratan en verano por esas grandes heridas, que en un 99% de las veces, el árbol no va a cerrar. Por esta vía abierta, van a entrar hongos, enfermedades, insectos, y el árbol se va a empezar a pudrir por dentro. En consecuencia, con estos actos dañinos se va a conseguir que esa encina, alcornoque, quejigo, roble, termine muriendo en pocos años o décadas, y nunca llegue a cumplir su ciclo vital, de novecientos o más de mil años.




Después de 200 o 400 años de agresiones (que no gestiones para mantener y seguir produciendo) están muriendo en nuestros montes y dehesas miles de quejigos, alcornoques y encinas, como la que vemos en la fotografía, de unos 500 años de edad. La última corta que la dieron los gestores, no la aguantó y murió.




Pero, en el mundo natural siempre hay un después... Estos árboles que han muerto por la lamentable gestión, tiene agujeros naturales y grietas, en los que habitan y crían pájaros, reptiles, roedores y murciélagos. Por otra parte, su madera se convierte en el hábitat de muchos insectos, que dan de comer a ciertas especies que no habitarían en el monte si no estuvieran. Son un punto de referencia, donde se posan y desde donde cazan las aves rapaces diurnas y nocturna. Y aunque estén muertos, sus cuerpos forman parte natural del paisaje del monte.
En la fotografía, vemos a un herrerillo común a la entrada de su nido, localizado en el interior de un agujero natural de una encina centenaria muerta.




El último eslabón de la desastrosa gestión que empezó hace unos siglos, termina lamentablemente cuando los gestores de la administración, autorizan la corta de esos árboles centenarios muertos. Volviendo a incumplir la normativa y la ley.




Si nos fijamos en este auténtico y natural cartel, poblado de líquenes, veremos que pone, PROHIBIDO ACAMPAR. Está colocado en una dehesa pública de La Sierra de Guadarrama, donde fue muy habitual la acampada durante los años sesenta y setenta del pasado siglo. Debido a los impactos negativos que la acampada iba creando en la dehesa, con buen criterio se prohibió. A los pocos años se prohibió en todo el territorio nacional.
La falta de conocimientos para desarrollar un comportamiento ético y favorable en el medio ambiente, induce al ciudadano a no comportarse como debe, pero, la administración debe y tiene la obligación de proporcionarle ese conocimiento a través de la información. No se deben poner puertas al monte, para que el ciudadano salga a conocerle y a disfrutar de él.




Con la escalada deportiva está ocurriendo algo parecido. Pero, aquí hay especies que se están viendo muy perjudicadas, incluso exterminadas de los territorios, por la realización de este deporte en espacios y cortados donde habitan. Especies como el águila real, águila perdicera y alimoche, han desaparecido hace años de muchas zonas, por la mala gestión que ha tenido la administración con los deportistas, al no informarles que en esos lugares, en esos cortados, están habitando y criando especies  muy escasas, que están en peligro de extinción y están desapareciendo. La falta de regularización de los deportes que se realizan en el medio natural, está produciendo impactos muy negativos. Difíciles de arreglar a corto plazo, una vez hecho el daño.
En la fotografía, vemos a un deportista escalando por una pared de caliza. Guadalajara.




Muchas ciudades, como Vitoria, Zaragoza, Valladolid, La Coruña, León, Valencia, Barcelona, Sevilla... tienen el privilegio de tener pequeños "grandes" ecosistemas, dentro de ellas o en su periferia. Ríos, grandes parques o espacios naturales, en los que habita a lo largo de todo el año una fauna variada e interesante.
La mayoría de los ciudadanos que viven en estas ciudades, o fuera de ellas, ignoran que muy cerca de ellos habitan especies muy interesantes y escasas (águilas imperiales, ciervos, gamos...) que salen a ver a más de cincuenta kilómetros de su casa.
En la fotografía, vemos a una garza real pescando en el Río Manzanares, cerca del Puente de Segovia. Madrid.




Los residuos que se producen en las pequeñas obras que se hacen en una casa privada, la mayoría de las veces acaban en el medio natural de todos. La huella que dejan es muy grande y muy desagradable...
Es incomprensible que habiendo en todas las ciudades y pueblos, puntos donde se pueden dejar estos residuos, existan todavía "personas" tan ignorantes que hagan tanto daño.




Aquel lorito que se compró en su día, por sus agradables colores y formas; el bonito y alegre cachorro de mapache; o la pequeña tortuga de florida, han acabado invadiendo el medio natural de nuestros pueblos y ciudades, y muchos espacios naturales, desplazando y poniendo en serio peligro a las especies autóctonas y al medio.
Afortunadamente, ya se han puesto los medios para controlar a estas especies, para que su número no aumente o para su eliminación.
En la fotografía, vemos a una cotorra verde localizada en La Casa de Campo. Madrid.




Las palomas que viven en las ciudades, ya no salen al campo para alimentarse, pues se alimentan de los desperdicios y del alimento que les proporcionan muchos ciudadanos. Si nos fijamos en su aspecto, apenas tienen brillo en sus plumas, les faltan dedos, son muy pequeñas y generalmente están enfermizas. Debido a su elevado número están produciendo muchos problemas, por la suciedad y contaminación que producen sus excrementos...
En la fotografía, vemos a una paloma bravía doméstica alimentándose con un trocito de pan, en un parterre de la ciudad de Madrid.




La compra de mascotas, perritos y gatitos, termina la mayoría de las veces en la naturaleza. El perro, debido a su talla y a su comportamiento, o termina atropellado en una carretera, o muerto en un coto de caza, o capturado. El gato, debido a su talla y comportamiento, también muere en las carreteras, los cotos o llega a ser capturado, pero son muchísimos los que sobreviven en el monte. Estos gatos, lo único que van a aportar al medio natural, son daños a la fauna, poniendo en peligro a algunas especies, y la extinción natural de los gatos monteses puros, al cruzarse con ellos.
En la fotografía, vemos a un gato doméstico abandonado en el monte. Localizado en una dehesa de Colmenar Viejo. Madrid.




La cultura tradicional en el medio ambiente, a través de los libros, las revistas, la fotografía, la televisión y la radio, desde siempre ha tenido un impacto y una aceptación muy positiva en los ciudadanos. Como dato importante, podemos decir que durante la década de los ochenta, la revista Natura batió records de ventas nacionales. A la revista Quercus tampoco se la dio mal, y todas las pequeñas y grades publicaciones que se hicieron de espacios naturales, flora, fauna y mapas de espacios naturales, se vendieron hasta agotar ediciones enteras. En los últimos años se han presentado importantes documentales, libros, fotografías, programas de radio y televisión... Donde el ciudadano puede abrir esa ventana, y ver el medio natural donde vive.
En la fotografía, vemos una muestra de aquellos pequeños-grandes Cuadernos de Campo, que Félix presentó en su día... Que deberían volver a reeditarse. Y ese maravilloso y ameno libro que realizó y editó el fotógrafo de naturaleza, Jose Luís Rodríguez, sobre el Parque Natural de Monfragüe, hoy Parque Nacional.




Hoy, la cultura se ha abierto en todos los sentidos. Se puede difundir en todo el mundo y para todo el mundo, a través de las redes sociales. Interned, el blog, la página web, google, youtube, facebook... dejan las puertas abiertas a la divulgación, la comunicación y el conocimiento, de una forma muy amena, cercana y normal. Aquí todo el mundo puede comunicarse.
En la fotografía, vemos el inicio de un vídeo publicado en youtube, a través de el portal o la dirección La Luz del Monte.




Las motos todo terreno y las bicicletas de montaña, están causando daños muy graves en muchos espacios naturales, al circular por vías verdes prohibidas para vehículos no autorizados o fuera de los caminos, creando infinidad de pequeños caminos y veredas. La huella que dejan en el territorio, tarda años en borrarse.
Al meterse por zonas donde habitan y están criando especies protegidas y en peligro de extinción, estas actividades ilegales y no consentidas por la administración, son las causantes de la pérdida de muchos nidos de cigüeña negra, águila imperial ibérica, buitres negros y leonados, azores, ratoneros, milanos reales, búhos reales...
Es incomprensible que se sigan consintiendo este tipo de daños al medio ambiente público, viendo como están de degradas muchas zonas de La Casa de Campo, las zonas públicas de el Monte de El Pardo, La Dehesa de San Sebastián de los Reyes... En Madrid, y en otros muchos lugares del territorio nacional.
Antes de practicar un deporte, hay que informarse primero por donde se puede realizar, por donde se puede pasar y la forma de comportarnos, para no hacer daño al medio físico y a las especies vegetales y animales que habitan en esas zonas. Debemos de ser siempre conscientes, de que el medio natural que nos rodea, sea público o privado, a todos nos beneficia lo que reporta.
En la fotografía, vemos el desagradable y grave impacto que producen en el monte, las numerosas personas que pasan con sus bicicletas de montaña por estas zonas. Cuartel de Valpalomero. Monte de El Pardo. Madrid.




Debido a la gravedad del problema, en muchos espacios naturales protegidos se están poniendo los medios, a través de señales, carteles informativos y vallas, para que este descontrolado problema deje de serlo en un periodo corto de tiempo.
En la fotografía, vemos un cartel, una señal de tráfico y una valla, que informan, prohibe y corta el paso a los ciclista que han abierto ilegalmente con sus bicicletas una vereda, paralela al camino que pasa por la vía pecuaria, localizada en el Parque Regional de La Cuenca Alta del Río Manzanares. Madrid.




"El coche devora la ciudad" Así decía una frase muy célebre en los años 80. Con su tráfico, ruidos, gases contaminantes... Podemos entender que el coche es necesario para muchas personas que trabajan con él, o que es necesario para nuestro uso en determinadas circunstancias. ¡Pero es necesario para ir al trabajo, pudiendo ir en transporte público, que es mucho más barato! Simplemente, no. En ciudades como Barcelona y Madrid, la contaminación atmosférica está producida en un 90% por el tráfico rodado. Esta polución produce anualmente, la suciedad y el deterioro arquitectónico de todos los edificios de la ciudad. Y si daña el hormigón y la piedra, qué estará haciendo a nuestra salud: Enfermedades cardiorrespiratorias (bronquiolitis), pulmonares (cáncer), envejecimiento prematuro, virales (fiebre amarilla), lluvia ácida...
En la fotografía, vemos una calle muy transitada de Madrid.




A pesar de los estudios e informes que se han realizado a nivel nacional, sobre el atropello de fauna y de especies amenazadas y protegidas por la ley, sólo se ha tomado conciencia en puntos locales de nuestro territorio. Donde mueren linces por el atropello de los coches, y donde mueren los conductores cuando atropellan a los ciervos y jabalíes. Estamos ante un problema muy complicado, en el que hay que estudiar mucho, pero en el que seguramente se puede hacer mucho más de lo que se está haciendo...
En la fotografía, vemos el estado en el que ha quedado un búho real atropellado durante la noche, en una carretera local de San Sebastián de los Reyes. Madrid.




Muchas veces, estos atropellos se producen intencionadamente, en carreteras locales, caminos asfaltados y caminos de tierra. Son vías por las que se circula despacio, con poco tráfico, donde se pueden evitar sin ningún problema los atropellos, incluso parando el vehículo, para no acabar con la vida del individuo o dejarle mutilado.
En la fotografía, vemos una culebra de escalera adulta fase parda, atropellada en un camino asfaltado por el que apenas pasan coches. Madrid.




El siglo XX nos ha dejado con una serie de enfermedades introducidas por el hombre, que siguen causando la muerte y muchísimos problemas en los montes ibéricos. Me refiero a las enfermedades que se han inoculado al conejo de monte: la mixomatosis y la neumonía hemorrágico vírica, que en determinadas épocas del año, y según venga este, mata has el 90% de los conejos de las zonas.
Estas catástrofes dejan sin alimento a todos los carnívoros de la zona, y para sobrevivir, hasta que se vuelva a recuperar el conejo, tienen que buscar, si las hay, otras presas. En el camino, durante años, se pierden nidos, camadas, muchas parejas no crían, y muchos pollos o cachorros no llegan a terminar su crianza. El lince ibérico y el águila imperial ibérica, en vez de sacar adelante cuatro cachorros o cuatro pollos, si crían esos años, sacarán adelante uno o dos. A pesar de todo esto, la neumonía hemorrágico vírica se sigue propagando en los montes, donde los conejos se han recuperado bastante bien, o en las zonas donde se han hecho muy numerosos.
En la fotografía, vemos a un conejo de monte adulto que ha muerto por la neumonía hemorrágico vírica, localizado en un monte mediterráneo de Madrid.




Hace unos 20.000 o 10.000 años antes de Cristo, los hombres y mujeres que habitaron La Península Ibérica, dejaron sus huellas culturales y sus mensajes en muchas cuevas y abrigos. También nos dejaron un patrimonio medioambiental muy rico, en el que no faltaba de nada.
2000 años después, con mucho menos pelo, supuestamente más guapos y  más inteligentes, más técnicos... El panorama medioambiental de la tierra y el comportamiento de muchos seres humanos deja mucho que desear.





Esto que vemos en la fotografía, para muchas personas es una piedra. Para el hombre que la talló, hace unos 100.000 años antes de Cristo, era una herramienta que le servía para vivir en la selva mediterránea. Gracias a herramientas como esta, el hombre y la mujer de aquella época, podían quitar la piel a los animales que cazaban, y podían cortarles en trozos más pequeños para consumirlos. Con esta piedra, los hombres y las mujeres se vistieron, se alimentaron, hicieron más herramientas, vivieron y nos pasaron su legado. Con una piedra. Pensarlo un poco... Porque aquí es donde empieza la base de la educación ambiental...





viernes, 10 de febrero de 2017

LA EDUCACIÓN AMBIENTAL. 1 PARTE



La educación ambiental, fundamentada en el conocimiento del medio y de la ética, y en el cumplimiento de las leyes vigentes, no es sólo un deber de los ciudadanos, también es un deber de todas las administraciones. Todos tenemos ese derecho y ese deber.




El medio ambiente está más cerca de la sociedad de lo que cree. Un país, con un medio natural sano, donde abunden los recursos naturales-económicos, es fuerte y próspero.




La Constitución Española, en su Artículo 4, dice,
Punto 1. Que todos tienen el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona, así como el deber de conservarlo.
Punto 2. Que los poderes públicos velarán por la utilización racional de todos los recursos naturales, con el fin de proteger y mejorar la calidad de la vida y defender y restaurar el medio ambiente, apoyándose en la indispensable solidaridad colectiva.
Punto 3. Que para quienes violen lo dispuesto en el apartado anterior, en los términos que la ley fije, se establecerán sanciones penales o, en su caso, administrativas, así como la obligación de reparar el daño causado.




La Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Humano, celebrada en Estocolmo, Suecia, entre los días 5 y 16 de junio de 1972, fue la primera conferencia importante de la ONU, sobre cuestiones ambientales internacionales. Marcó un punto de inflexión en el desarrollo de la política internacional del medio ambiente.
Asistieron los representantes de 113 países, 19 organismos intergubernamentales, y más de 400 organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales.
En la reunión se acordó una Declaración que contiene 26 principios sobre el medio ambiente y el desarrollo, un plan de acción con 109 recomendaciones, y una resolución.
Para llegar a esa meta, es menester que los ciudadanos, las empresas e instituciones gubernamentales, acepten las responsabilidades que les incumben, y que todos ellos participen equitativamente en la labor común.

De los 26 principios que se establecen, vamos a ver que dicen algunos:

Principio 2. Los recursos naturales de la tierra, incluidos el aire, el agua, la tierra, la flora y la fauna y especialmente muestras representativas de los ecosistemas naturales, deben preservarse en beneficio de las generaciones presentes y futuras, mediante una cuidadosa planificación y ordenación.

Principio 3. Debe mantenerse y, siempre que sea posible, restaurarse o mejorarse la capacidad de la tierra para producir recursos vitales renovables.

Principio 4. El hombre tiene la responsabilidad especial de preservar y administrar juiciosamente el patrimonio de la flora y fauna silvestres y su hábitat, que se encuentran actualmente en grave peligro por una combinación de factores adversos. En consecuencia, al planificar el desarrollo económico, debe atribuirse importancia a la conservación de la naturaleza, incluida la flora y fauna silvestre.

Principio 6. Debe ponerse fin a la descarga de sustancias tóxicas o de otras materias y a la liberación de calor, en cantidades o concentraciones tales que el medio no pueda neutralizarlas, para que no se causen daños graves o irreparables a los ecosistemas. Debe apoyarse la justa lucha de los pueblos de todos los países contra la contaminación.

Principio 7. Los estados deberán tomar todas las medidas posibles para impedir la contaminación de los mares por sustancias que puedan poner en peligro la salud del hombre, dañar los recursos vivos y la vida marina, menoscabar las posibilidades del esparcimiento o entorpecer otras utilizaciones legítimas del mar.

Principio 19. Es indispensable una labor de educación en cuestiones ambientales, dirigida tanto a las generaciones jóvenes como a los adultos y que preste la debida atención al sector de población menos privilegiado, para ensanchar las bases de una opinión pública bien informada y de una conducta de los individuos, de las empresas y de las colectividades inspirada en el sentido de su responsabilidad en cuanto a la protección y mejoramiento del medio en toda su dimensión humana. Es también esencial que los medios de comunicación de masas eviten contribuir al deterioro del medio humano y difundan, por el contrario, información de carácter educativo sobre la necesidad de protegerlo y mejorarlo, a fin de que el hombre pueda desarrollarse en todos los aspectos.




La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, La UNESCO, dice, que las Reservas de la Biosfera son áreas geográficas representativas de la diversidad de hábitats del planeta. Ya sean ecosistemas terrestres y/o marítimo. Estas áreas se caracterizan por ser sitios que no son exclusivamente protegidos, sino que pueden albergar a comunidades humanas, quienes viven de actividades económicas sustentables que no ponen en peligro el valor ecológico del sitio.

Las Reservas de la Biósfera cumplen tres funciones: la de conservación de los ecosistemas y la variación genética; el fomento del desarrollo económico y humano sostenible; y servir de ejemplos de educación y capacitación en cuestiones locales, regionales, nacionales y mundiales de desarrollo sostenible.
En España se han declarado 44 reservas de la biosfera.

En la fotografía, vemos una zona del alto Jarama, localizada en La Reserva de la Biosfera de la Sierra del Rincón, declarada en 2005.




En 1916 se crea el primer parque nacional en España, el Parque Nacional de Covadonga, entre Asturias y León. En 2013 se crea el penúltimo, entre Segovia y Madrid, el Parque Nacional de La Sierra de Guadarrama. En todo este periodo se han creado en España, entre parques nacionales, naturales, regionales, reservas naturales, monumentos naturales y paisajes protegidos, unos 863 espacios protegidos.

En la fotografía, vemos un paisaje de alta montaña, localizado en El Parque Regional de la Cuenca Alta del Río Manzanares.



La Agenda 21 se gestó en la Conferencia Mundial sobre el Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, organizada por Las Naciones Unidas en Río de Janeiro (Brasil) en 1992. Se trata de apoyar iniciativas que construyan un modelo de desarrollo sostenible para el siglo XXI, de ahí su nombre.

La Agenda 21 está suscrita por 172 países miembros de Naciones Unidas. Estos países se comprometen a aplicar políticas ambientales, económicas y sociales en el ámbito local, encaminadas a lograr un desarrollo sostenible. Cada región o cada localidad, por su parte, desarrolla su propia Agenda Local 21, en la que deberán participar tanto ciudadanos, como empresas y organizaciones sociales, con el objetivo de generar y consensuar un programa de políticas sostenibles.

La Agenda 21 es una estrategia global, que se lleva a la práctica de manera local, que implica a todos los sectores de una comunidad: sociales, culturales, económicos y ambientales. Es un compromiso hacia la mejora del medio ambiente, de la calidad de vida de los habitantes de una comunidad, municipio o región.

En la fotografía, vemos una panorámica del puente histórico sobre el Río Sella, en la localidad Asturiana de Cangas de Onís.




El Estado, Las Comunidades Autónomas y La Comunidad Europea, han aprobado una serie de leyes que regulan la normativa y la gestión sobre el medio ambiente, los recursos naturales y los espacios protegidos. Los ciudadanos y poderes públicos tienen una legislación seria, clara y fundamentada. Sólo tienen que respetarla y aplicarla.




El Libro Blanco de la Educación Ambiental en España, quiere promover la acción pro-ambiental entre individuos y grupos sociales. Una acción informada y decidida a favor del entorno y hacia una sociedad sostenible, realizada en el contexto vital de los ciudadanos: hogar, trabajo, escuela, ocio y comunidad.

En las últimas décadas, se ha ido abriendo paso con fuerza la idea de que los problemas ambientales, no son sólo problemas de la naturaleza, son sobre todo, problemas humanos. La crisis ambiental tiene una dimensión social que empieza a ser reconocida de forma general. Y esto supone la revalorización de una educación que capacite a las personas para abordar los conflictos, imaginar o reconocer salidas y ponerlas en práctica, tanto de forma individual como colectiva.
El Libro Blanco de la Educación Ambiental en España. Ministerio de Medio Ambiente. Secretaría General de Medio Ambiente.

En la fotografía, vemos una panorámica del valle alto del Río Lozoya. Un ambiente en el que se recortan los prados, las fresnedas, El Monasterio de El Paular, el pinar y las altas cumbres nevadas de La Cuerda Larga.




Muchas han sido las personas que se han dado cuenta a lo largo de la historia, de lo rápido que se está degradando el medio natural-saludable, y se están acabando los recursos naturales-económicos de los países, de los continentes, de la tierra. Estas personas, y su influencia, han hecho posible que la huella que va dejando la sociedad en la tierra, sea un “poco” más pequeña.

El Rey Felipe II, al Marqués de Aguiar, Presidente del Consejo de Castilla. 1582.
“Una cosa deseo ver acabada de tratar y es lo que toca la conservación de los montes y aumento de ellos, que es mucho menester y creo que andan muy al cabo. Temo que los que vinieren después de nosotros, han de tener mucha queja de que se los dejemos consumidos. Y ruego a Dios que no lo veamos en nuestros días”
Es el primer manifiesto mundial que se hace por la conservación de los bosques.

Noah Sealth, jefe indio de una tribu que habitaba en el litoral de lo que hoy es el estado de Washington, pronunció en 1855 el primer discurso mundial sobre el medio ambiente, como consecuencia de la venta obligada de sus territorios al gobierno de Estados Unidos.
¿Cómo se puede comprar o vender el firmamento, ni aun el calor de la tierra? Dicha idea nos es desconocida.
Si no somos dueños de la frescura del aire ni del fulgor de las aguas, ¿cómo podrán ustedes compararlos?...

Ricardo Codorníu y Stárico. Nace en Cartagena en 1846. Estudia la carrera de ingeniería en la Escuela de Montes de Villaviciosa de Odón (Madrid) en 1871. Hombre altruista y gran amante de la naturaleza, su preocupación por la cuestión forestal le llevó a ingresar en el Cuerpo Nacional de Ingenieros de Montes. Posteriormente sería máximo responsable de la Dirección Hidrográfica-Forestal del Segura, y jefe de inspección de Repoblaciones Forestales y del Servicio Hidrográfico-Forestal del Ministerio de Fomento.
Dirigió los estudios orográficos y climáticos, y la repoblación de Sierra Espuña. Declarada Paraje Natural de Interés Nacional, Parque Regional y Zona Zepa.
Participa en la fundación de la Sociedad de Amigos del Árbol, que le valdrá el cariñoso apelativo de "Apóstol del Árbol". Dedicó su vida a la difusión y la enseñanza del medio forestal en España. Concienciando a la sociedad de la importancia de los árboles, el monte y las aves, elementos que para él constituyen un conjunto armónico que favorece la vida y el espíritu humano.
Muere en Murcia en 1923

Archibald Stansfeld Belaney, conocido como Búho Grís. Nace en Inglaterra en 1888. Emigró a Canadá con 17 años, donde vivió con los Ojibwas en el norte de Ontario. Aprendió su idioma y sus tradiciones. Vive en la naturaleza como trampero y guía de caza. Escribe y publica varios libros: El Hombre de La Ultima Frontera… Fue el primer ciudadano de Canadá en percibir lo rápido que estaban desapareciendo los bosques originales y ciertas especies animales, como el castor. Durante varios años dio conferencias en defensa del medio ambiente, y de las formas de vida de los aborígenes que viven en los bosques que el hombre estaba talando. Muere en Canadá en 1938.


Jacques-Yves Cousteau. Nace en Saint-André-de-Cubzac el 11 de junio de 1910. Fue un oficial naval francés, explorador, investigador y protector que estudió el mar. También era un fotógrafo y cinematógrafo subacuático, y fue el primero en popularizar las películas submarinas a bordo de su buque El Calypso.
En octubre de 1960 muchos residuos radioactivos iban a ser arrojados al mar, por la Comunidad Europea de la Energía Atómica. Cousteau organizó una campaña publicitaria con la cual ganó amplio apoyo popular de la gente. El tren que llevaba los residuos fue detenido por mujeres y niños, sentados en las vías del tren y fue enviado de vuelta a su lugar de origen.
Publicó 115 documentales. La Odisea Marina del Comanadante Cousteau para la televisión o El mundo del silencio para el cine, entre otros.
Muere en París el día 25 de junio de 1997.

Félix Rodríguez de la Fuente. Nace en 1928 en Poza de La Sal, Burgos. A lo largo de su corta vida, va a ser testigo de los grandes cambios sociales, económicos, industriales y agrarios por los que pasa España en ese periodo. Va a ser testigo, como muchos españoles, de la persecución legal de especies que hoy están protegidas por la ley y en peligro de extinción. Va a ser testigo del cambio por el que pasan los ríos, los montes, el aire...
De 1961 a 1980, dedica su vida a la protección y divulgación del medio ambiente. Colabora en la promulgación de varias leyes y decretos, en los que se protege a la fauna y a varios espacios naturales, que hoy son parques nacionales, naturales y regionales. Escribe, dirige y crea varias enciclopedias, libros y cuadernos de campo. Realiza y dirige varias películas de naturaleza. Tiene un programa todos los jueves en la radio, de 1973-1980, con más de 350 capítulos emitidos. Entre 1970 y 1974, realiza el programa de televisión Planeta Azul. Crea en Televisión Española la serie El Hombre y La Tierra, con un equipo de profesionales de los que no ha habido precedentes, con los que graba, monta y publica, entre 1973 y 1980, 124 capítulos de media hora, dedicados a la fauna ibérica, venezolana y canadiense.
El día de su cumpleaños, el 14 de marzo de 1980, rodando una carrera histórica en Alaska, de trineos tirados por perros, murió con sus compañeros, Teodoro Roa (cámara), Alberto Mariano (ayudante de cámara) y Wuarren Donson (piloto de avión).

Francisco Alves Mendes Filho, Chico Mendes. Nace en Xapuri el 15 de diciembre de 1944. Fue un recolector de caucho, sindicalista y activista ambiental brasileño. Luchó de manera pacífica contra la extracción de madera y la expansión de los pastizales en el Amazonas.
Fundó un sindicato de recolectores de caucho y conductores de camiones, en un intento por preservar sus trabajos y la selva tropical.
Fue asesinado frente a su casa, el 22 de diciembre de 1988. Después de su asesinato, más de treinta entidades sindicales, religiosas, políticas, de derechos humanos y ambientalistas, se juntaron para formar el Comité Chico Mendes, las cuales exigían nacional e internacionalmente que el crimen no quedase impune.

Jesús Garzón Heydt. Nace en Madrid en 1946. En los años setenta realiza el primer censo nacional del águila imperial ibérica, la cigüeña negra y el buitre negro. Estudios de población del lince ibérico, el oso pardo y el urogallo. Protector, ecologista y divulgador. Formó parte como naturalista y asesor, de varios programas del equipo de El Hombre y la Tierra.
Es el promotor y defensor de Parque Nacional de Monfragüe, en Cáceres, y del Parque Natural de Oyambre, en Cantábria.
Ha representado a España en numerosas comisiones y reuniones internacionales sobre especies amenazadas. Fundador de Adenex (Asociación para la defensa de la naturaleza y los recursos de Extremadura) y Arca (Asociación para la defensa de los recursos naturales de Cantabria). A su esfuerzo y dedicación se debe el Proyecto 2001 de la Trashumancia, iniciado en 1993. Entre 1993 y 1998, recorrió con varios rebaños de ovejas unos 10.000 kilómetros de cañadas, practicamente abandonadas desde hace medio siglo. En 1998 recibió el Premio de Investigación de la Sociedad Geográfica Española. Es autor de los libros De La Sierra al Llano (1979) y La Naturaleza en Extremadura (1998).




El movimiento ecologista surge en un periodo muy corto de tiempo, en el que la sociedad y la economía se disparan. De 1945 a 1960, América y Europa dan un cambio radical en los avances de la producción, sin tomar las medidas adecuadas para no destruir el medio ambiente, la calidad saludable de los ciudadanos y los recursos económicos naturales que no están siendo utilizados. En este marco aparecen sobre los años sesenta, las primeras organizaciones ecologistas en el mundo.

Los años setenta y ochenta fueron muy duros, pero marcaron las directrices éticas y legales que deben de seguir las administraciones públicas, en todo lo referente al medio ambiente. Se puede y se debe gobernar y producir sin destruir; utilizar los recursos naturales-económicos de forma racional, dejando el menor impacto negativo posible. Con ética y con voluntad.

En la fotografía, vemos a un pequeño grupo de aquellos ecologistas, que estuvieron en la asamblea general del movimiento ecologista, que organizó El Fondo para la Protección de los Animales Salvajes, FAPAS, celebrada en Cangas de Onís, Asturias, en diciembre de 1990.




La situación estratégica de ciertos montes, públicos o privados, y la sensata gestión que se hizo a partir de los años setenta del pasado siglo, han hecho posible que ciertas especies como el oso, el águila imperial ibérica y el lince ibérico, entre otros, no desaparezcan para siempre. En la actualidad, a base de mucho trabajo y de una inversión económica grande, las especies citadas se van alejando de la sombra de la extinción.

En la fotografía, vemos dos pollos de águila imperial ibérica casi emplumados. Madrid.




España es un país ganadero desde tiempo inmemorial. Hasta los años sesenta del pasado siglo, en la mayoría de sus municipios existían zonas (conocidas como buitreras o muladares) donde se dejaban a los animales que morían de viejos (caballos, mulas, burros, perro) o cualquier animal que moría por enfermedad (vaca, oveja, cabra).
En todas las dehesas, montes, vegas, pastizales y rastrojeras, había rebaños de ovejas, vacas y caballos. Y nunca se escuchó la fábula, ni existe noticia alguna en ningún medio impreso, de que los buitres mataran a una vaca, oveja o cabra, para comérsela. Toda persona que ha vivido del campo, agricultor o ganadero, sabe que los buitres sólo se alimentan de animales muertos. Generalmente, animales que llevan más de un día muertos, que los localizan con la ayuda de los córvidos y otras rapaces. Es inconcebible, en nuestros días, que por ignorancia o por intereses, a los buitres se les prive de los animales que se mueren en el campo, o se les culpe y persiga por los daños que han ocasionado perros asilvestrados o jabalíes.

En la fotografía, vemos a un buitre leonado y a un buitre negro consumiendo los restos de una vaca brava, que llevaba muerta más de un mes.




La caza, podrá gustar por afición, por disfrutar del medio natural en el que se realiza... O no gustar, por motivos éticos o estéticos. Pero es una afición, "un deporte" que está ahí, que lo practican casi dos millones de personas al año, y que incide muy notablemente en el medio natural de todos los ciudadanos.

Tiene aspectos positivos, si la gestión se hace adecuadamente, con conocimiento del medio y como marca la ley, pues controla las poblaciones, las órdenes de veda, el furtivismo incontrolado, da puestos de trabajo...

En la actualidad, muchas hectáreas de monte con alto valor ecológico, donde habitan la mayoría de las especies importantes de la fauna ibérica, son cotos de caza. Son espacios donde se practica la caza de forma controlada, donde se tira sólo a las especies cinegéticas y donde se realiza una labor seria que beneficia al ecosistema y a todas las especies que le habitan. Espacios naturales como El Parque Nacional de Doñana, El Parque Nacional de Cabañeros, El Parque Regional de Gredos y El Monte de El Pardo, entre otros, han sido, y son, cotos de caza muy importantes.

En la fotografía, vemos a un macho montés, una especie muy codiciada en el extranjero, que atrae a muchos aficionados a nuestro país. Un especie emblemática de nuestra península, que se salvó gracias a la práctica de la caza.




Pero la práctica de la caza también tiene muchos aspectos negativos, que se persiguen o se pasan por alto, que están teniendo unos efectos muy graves en el medio ambiente de este país. En la actualidad, prácticamente todos los terrenos municipales o fincas privadas, son cotos de caza. En la mayoría de ellos, han desaparecido casi en su totalidad, especies que están protegidas y que hace unas décadas eran muy comunes, como los mochuelos, las carracas, los alcaudones reales, los cernícalos comunes... O especies que ya han desaparecido de muchas zonas y corren serio peligro, si no cesa su caza, como es el caso de la tórtola común, la codorniz. O especies que están recolonizando los espacios, donde desaparecieron en tiempos pasados, y no los terminan de habitar porque las matan ilegalmente en el coto, como está pasando con muchas parejas de águilas imperiales ibéricas, águilas reales, perdiceras, azores, ratoneros, corzos, ciervos...

Según informan en sus estadísticas los centros de recuperación de la fauna ibérica y el Seprona, en los últimos años ha aumentado el número de especies protegidas, heridas y muertas por los cazadores.

En la fotografía, vemos a uno de los dos corcinos que murieron de hambre, porque un cazador, con permiso de armas, mató a su madre.




Los tendidos eléctricos de media tensión, entre 12000 Kv y 36000 Kv, son los causantes de la muerte de miles de aves rapaces protegidas por la ley, algunas de ellas en peligro de extinción. Desde mediados del siglo pasado hasta nuestros días, han muerto en estos tendidos eléctricos más águilas imperiales ibéricas, que las que vuelan en la actualidad en todos los cielos de la península. Pero tampoco han escapado a estas trampas mortales, no pocos búhos reales, águilas reales, águilas perdiceras, azores, ratoneros, quebrantahuesos, cigüeñas negras...
La mayoría de los tendidos eléctricos han sido denunciados, corregidos y aislados, pero todavía existen muchos, que han sido denunciados y no se han corregido, ni aislado. Son una trampa mortal diaria anunciada, para todas las rapaces o grandes aves que se posen en ellos.

En la fotografía, vemos a un buitre leonado que ha muerto electrocutado en el tendido eléctrico. A su alrededor, se localizan los restos de córvidos  y varias rapaces que han muerto por este tendido.




En la imagen vemos dos buitres leonados y un cuervo, posados en un tendido eléctrico modificado y aislado. Gracias a los cambios y a los dispositivos aislantes, que deben de adoptar todos los nuevos tendidos de media tensión, las escasas rapaces no mueren y no llegan a extinguirse en las zonas por las que pasan estos tendidos eléctricos.




En los montes, donde la mayoría de los árboles son jóvenes o repoblados, y carecen de agujeros naturales, se colocan casetas anidaderas para que las aves insectívoras habiten la zona y críen en ella. Estas aves controlan con su alimentación la superpoblación de insectos, que pueden dañar la salud del bosque.

En la fotografía, vemos a una hembra de papamoscas cerrojillo con el pico lleno de insectos, a la entrada de su nido. Dentro la esperan cuatro o cinco pollos.




La mayoría de estas casetas están controladas. Se realizan estudios de los pájaros que crían en ellas, el número de huevos que ponen, la descendencia que sacan adelante, el volumen de insectos que consumen durante la reproducción... Y lo más importante, la incidencia positiva y benefactora que tienen para los bosques donde habitan.




Afortunadamente, en nuestros días ya se ve muy poco esta imagen. Es inconcebible que todavía se cace a pájaros tan beneficiosos para los bosques, porque hay personas ignorantes que se permiten el lujo de consumirlos.

En la fotografía, vemos a un papamoscas cerrojillo que ha sido capturado con una ballesta cebada con hormiga de ala.




Los montes públicos, son las mayores zonas de esparcimiento y ocio que tienen los ciudadanos. Son gratis, saludables, proporcionan aire limpio, agua dulce de calidad en sus fuentes y arroyos, tranquilidad, música ambiente natural, zonas comunes, como esta fuente, donde se juntan las personas y comentan...
Cuando utilicemos los montes públicos, sólo tenemos que hacer una cosa, que tampoco cuesta nada: no dejar huella por donde pasemos.




Esta es la cara que dejan ciertas "personas", cuando salen a "disfrutar" en el medio natural de todos los ciudadanos. Cuando no hay información, ni  educación, ni orden, esto es lo más bajo a lo que llega el ser humano.




Las consecuencias de ciertas leyes ambientales que se aprobaron en el pasado... Se ven ahora en muchos puntos del territorio nacional. 
Las desamortizaciones de grandes espacios forestales que se hicieron en el siglo XIX, son ahora extensas áreas deforestadas, cubiertas de matorrales, o modernas urbanizaciones. 
La creación y el fomento de las juntas de extinción de animales dañinos en los años cincuenta, ha puesto en muy delicada situación a la mayoría de los mamíferos carnívoros y las rapaces, y ha dejado sin controladores naturales al zorro, al jabalí...
En la fotografía, vemos a un zorro muerto por un cazador, al que han cortado el rabo. Localizado en un coto social de Madrid.




El respeto por las tradiciones culturales, la arquitectura tradicional y la forma de vida que todavía se mantiene en muchas zonas del territorio nacional, forman y crean un turismo rural en alza, cada día más demandado.
Es un turismo que no necesita grandes inversiones, pues ya está creado. Sólo necesita ciertas infraestructuras y un mantenimiento, a base de respeto y conocimiento del medio. ¿Cuanto vale un roble de quinientos años en el aserradero? y ¿Cuando vale ese roble en una zona turística rural, al que van a verle miles de turistas todos los años. Y cada uno se toma un café en el bar de la plaza del pueblo?
El turismo rural ya está creado, sólo hay que hacerle respetable y rentable.

En la fotografía, vemos un colmenar tradicional en el interior de una mancha de robles, que se construyó cuando en estas montañas había osos. Valle alto del Río Jarama.




El disfrute del medio ambiente, a través de la fotografía, del documental, del senderismo, del conocimiento del medio... Crea un turismo rural o ambiental todos los fines de semana en muchas áreas del territorio nacional. Si en esas zonas hay unas mínimas infraestructuras competentes, en precios y servicios, no hay duda que el urbanita que lleva toda la semana metido en la ciudad, acudirá.

En la fotografía, vemos a una urbanita, realizando unas fotografías en el interior del robledal. Sierra de Guadarrama.




Otra forma de potenciar los valores naturales de una zona, es haciendo un uso racional, moderado y protector, de todos los recursos naturales de la zona que se está gestionando.
En España tenemos comarcas forestales que se están gestionando desde hace siglos. En las últimas décadas, esa gestión se está realizando desde la producción y desde la conservación, que ayuda al pinar a generar más pinos, que no haya plagas... ¿Cómo? dejando que se expandan las especies naturales que conviven con los pinos silvestres.

En la fotografía, vemos una zona de Los Pinares del Paular, donde los robles albares van colonizando las zonas naturales, en las que los pinos silvestres no prosperan. Cada árbol ocupa el nicho que le corresponde en el espacio del valle. Al haber más variedades forestales originarias, ciertas especies que desaparecieron en tiempos, pueden volver... La naturaleza produce para todos.




Los incendios forestales intencionados o por negligencias, no se producen si se conciencia a los ciudadanos de las consecuencias negativas que traen para el medio ambiente y la economía de la zona. Si se educa e informa a los ciudadanos de como debe de ser su comportamiento en el monte, es muy difícil que produzca un incendio forestal.

En la fotografía, vemos un cartel histórico localizado en un pinar del Sistema Central, donde no se tiene constancia de que se haya producido un fuego en los 150 años de gestión.




Estas son las consecuencias de un incendio producido por negligencias humanas...  El estado en el que queda una mancha mediterránea formada por encinas, quejigos, enebros, piornos, jaras... después de la llamas.
Todo lo que se había recuperado en los últimos cuarenta años, y las condiciones ambientales que se estaban estableciendo en el valle, donde ya se habían asentado dos parejas de búho real, 2 de ratonero, 1 de azor, 1 de águila perdicera... Corzos, tejones, ginetas... Todo, se ha perdido en un día. Pero también se ha perdido el suelo, el cimiento para que la nueva mancha forestal se inicie.
Para que volvamos a ver como era el valle antes de quemarse, se tienen que dar las mismas características ambientales, y tienen que pasar 50 años.




A los pocos días del incendio intencionado del arroyo, el milagro de la vida se produce. Gracias a la humedad que mantiene el suelo, los sauces bardaguera renacen de sus raíces en el suelo calcinado, todavía cubierto de cenizas. Dentro de unos quince años, estos retoños volverán a tener el mismo aspecto que los sauces que se han quemado.




El agua dulce que corre por los ríos y arroyos de un país, es uno de los mayores bienes públicos más importantes que puede tener. Sin este recurso, no hay vida. Y si es escasa, las condiciones para prosperar en todos los ámbitos, también serán escasas. Un país que cuida el agua, le respeta y no le malgasta, siempre será próspero.

En la fotografía, vemos a una lavandera cascadeña buscando insectos, en la superficie de un río de montaña. Sierra de Guadarrama.




Para que el agua se pueda utilizar y poner en valor, hay que retenerla, guardarla y canalizarla. Para ello hay que crear una infraestructura enorme de hormigón, una apresa, y un canal desde el embalse hasta la ciudad, que suponen un enorme gasto para el estado.
Pero lo que no tiene precio, ni se puede poner en otro sitio, ni existe otro como ese, es el valle que desaparece bajo las aguas del embalse, con todos sus recursos naturales, históricos y económicos.
Cuando utilicemos el agua, estemos donde estemos, debemos de tener presente lo que estamos pagando, por tener este recurso tan esencial para la vida a nuestro alcance.

En la fotografía, vemos una panorámica del valle bajo del Río Lozoya, del embalse de El Atazar y su presa, de 134 metros de altura y 484 metros de longitud en su coronación; con una capacidad de unos 426 hectómetros, y 1070 hectáreas que cubre con sus aguas.




Hay muchas formas de contaminar el agua que bebemos, que utilizamos... Una botella de plástico, arrojada a un río o arroyo que da de beber a una ciudad, es un foco de contaminación de plástico disuelto en el agua, durante más de cien años.

En la fotografía, vemos una botella de plástico en la orilla de un río de montaña, que lleva sus aguas a un embalse que abastece a la ciudad de Madrid.




Los centros de interpretación-información,  que hay en los números espacios protegidos, son áreas muy agradables en todos los sentidos. Aquí nos van a dar información verbal o gráfica, a través de folletos, de todo aquello que nos interese. Vamos a ver a través de las exposiciones que muestran, como es el espacio natural que pretendemos conocer.

En la fotografía, vemos una zona del Centro de Interpretación de La Reserva de la Biosfera de La Sierra del Rincón. Montejo de la Sierra. Madrid.




Después de la polvareda que ha pasado por los bosques ibéricos en los últimos diez siglos, hoy, por circunstancias, podemos contemplar, estudiar, fotografiar y entender, como son los árboles maduros que habitan en nuestros montes, con edades que van desde los cien años, hasta los dos mil, o más.

En la fotografía, vemos un tejo de unos mil años de edad, con una circunferencia en la base de su tronco, de más de seis metros de perímetro. Es un ejemplar que apenas conoce nadie en la zona, porque está en un barranco, localizado en la parte alta de un valle, arropado por un extenso robledal. Ejemplares como este y más grandes, los vaqueros y pastores del valle alto del Río Lozoya, los quemaban durante el día para calentarse, pues era la única leña que que les permitían quemar.




Otros árboles monumentales que hoy podemos contemplar, se han salvado por todo lo contrario. Por ser muy conocidos y queridos en sus lugares. Este es el caso del Roble Bastián, del municipio de La Hiruela, Madrid. Un roble con casi seis metros de perímetro en la base de su tronco, con una edad de unos seiscientos años.




La colocación de cebos envenenados en el monte, está prohibida y penada por la ley. Con el veneno casi se llegó a exterminar al quebrantahuesos en nuestro país; se puso en delicada situación a los buitres; se ha eliminado totalmente al alimoche de muchas zonas, e incluso de provincias enteras... Y un número indeterminado de águilas imperiales, reales, perdiceras, milanos reales, negros, cigüeñas blancas y negras y mamíferos carnívoros, siguen muriendo con este método ilegal, que destruye y extermina nuestra fauna, y atenta contra la salud de los ciudadanos. Legalmente, este método se podría definir como terrorismo ambiental.

En la fotografía, vemos a un buitre negro adulto que ha muerto por consumir la carne de un perro envenenado. Sierra de Guadarrama.




Las excavaciones arqueológicas que se están realizando en los últimos cuarenta años, están aportando una serie de restos y de información, que nos cuentan que especies de homínidos, animales y vegetales habitaron en esas zonas; como eran, el clima que había durante el tiempo que vivieron...

En la fotografía, vemos el cráneo de un toro salvaje, recogido en una excavación localizada en el sur de Madrid.




El toro bravo ibérico, dentro de las dos razas puras que quedan en la actualidad, la casta navarra y la casta vistahermosa, es, junto con los bisontes europeos y los uros, los últimos grandes bóvidos salvajes que quedan en Europa.

En la fotografía, vemos a un novillo con los tres años cumplidos, de casta vistahermosa. Localizado en una ganadería histórica de Colmenar Viejo, Madrid.