jueves, 20 de abril de 2017

LOS PÁJAROS DEL BOSQUE EN PRIMAVERA. 2 PARTE







El monte mediterráneo de quejigos, arces de montpellier, fresnos y encinas que cubre las laderas de la sierra baja, se ha terminado de cubrir de hojas nuevas. Comienza un reto nuevo, una nueva vida, que se transformará cuando termine de tirar las últimas hojas, a finales de diciembre. Ahora, deja las puertas abiertas a toda la vida que quiera pasar por él...




El macho de pinzón común no deja de cantar desde las primeras horas de la mañana. Alegra con su canto el territorio que ha escogido en el monte, donde sacará adelante con su compañera, si el tiempo le acompaña, hasta tres nidadas.




En la ladera de la montaña, el castañar ya se ha terminado de cubrir de hojas.  A estas horas, el ambiente es fresco. Los escasos rayos del sol que logran pasar entre las tupidas ramas, ponen en el ambiente un toque de contraste.




Por las ramas del sauce viene un herrerillo capuchino. Va buscando pequeños insectos para alimentar a sus pollos.




El ambiente que ofrecen los castañares en primavera es fresco, sombrío y muy agradable. La banda sonora la ponen los arroyos y los diferentes pájaros que viven en él.




En un arroyo, observo a una pareja de mosquiteros comunes. Primero se acerca uno al agua para beber y bañarse. A continuación se acerca el segundo...




Por el fondo del valle, pasa un río de montaña cubierto por un bosque de galería de alisos. En este ambiente de grandes árboles sombríos, zarzas y rosales silvestres, son comunes los ruiseñores, lavanderas cascadeñas, algunas especies de currucas...




Pegado al tronco de un chopo negro, una pareja de chochines ha construido su mimético e interesante nido, con hojas, hierbas y musgos. En la entrada vemos a uno de los padres, que sale del nido después de alimentar a los pollos.




Ahora pasamos por la ladera de la montaña, cubierta por un denso robledal de robles melojos, acompañados por otras especies atlánticas. Si nos fijamos, veremos que el suelo ya está cubierto por abundantes helechos comunes nuevos...




Entre las ramas de un roble observo a un carbonero garrapinos... Va registrando cada centímetro. Cuando encuentra un pequeño insecto, en cualquiera de sus fases o formas, se detiene y le arranca de la corteza con su potente pico.




En esta época del año, los robledales reciben un ejército de pequeños pájaros insectívoros, que nacieron aquí la primavera y el verano pasado. Aves que necesitan para criar árboles maduros y viejos, con agujeros naturales; que controlan las plagas de insectos que pueden perjudicar al bosque y matarle. 




El papamoscas gris es uno de esos pájaros importantes que pasó el otoño y el invierno en África tropical. En el robledal va a sacar a delante dos o tres nidadas, compuestas por cuatro o cinco pollos.




En las zonas más umbrías, frescas y templadas de las laderas, aparecen las manchas de hayas. Estos importantes árboles atlánticos terminan cubriéndolo todo, no dejan que llegue la luz del sol al suelo del bosque. Como consecuencia, impiden que la mayoría de las especies forestales se hagan numerosas y habiten con ellas.




En esta época el colirrojo real se deja ver poco. En las zonas donde cría, apenas se ven sus furtivos vuelos y movimientos entre los árboles y arbustos. Gracias a su curioso canto que lanza para marcar su territorio, podemos llegar a sentirle.




En el fondo del valle el suelo es más profundo, y su humedad es más duradera. Aquí las hayas alcanzan portes majestuosos, y están acompañadas por otros árboles y arbustos.




En estos ambientes frescos y sombríos, hacen el nido los elegantes petirrojos; al pie de un árbol, arbusto o pequeña roca. En este instante le hemos pillado alimentando a uno de los pollos, con un par de gusanos verdes.




Los abedulares son los bosques de hoja caduca que se localizan en las zonas más altas de las montañas ibéricas, en el límite de los pinares o mezclados con ellos en muchas zonas. Son bosques que toleran muy bien las estaciones frías, pero necesitan suelos bien drenados, donde la humedad no falte en verano. La mancha que muestra la fotografía, está compuesta principalmente por grandes abedules y avellanos.




El macho de papamoscas cerrojillo acecha desde la rama seca de un abedul, el paso de los insectos voladores. Cuando pasa uno que le atrae, se lanza a por él y vuelve a la misma rama...




A tres kilómetros de su nacimiento, el río de adentra en un grandioso bosque de pinos silvestres. En sus orillas no faltan los abedules, álamos de montaña, robles albares y sauces de montaña.




Observado el ambiente que forman los pinos silvestres, vemos a otro pequeño duende del bosque. Va andando cabeza abajo, registrando la corteza de un pino, en busca de insectos y crisálidas. Es el trepador azul, un pájaro forestal que nos indica con su presencia que estamos en un bosque importante.






lunes, 10 de abril de 2017

LOS PÁJAROS DEL BOSQUE EN PRIMAVERA. 1 PARTE






La primavera va llegando a los diferentes bosques que cubren La Península Ibérica. Desde las riberas de los ríos, hasta los pinares que cubren las altas montañas, los pájaros que habitan en ellos los dan vida…




Los bosques de galería que acompañan a nuestros ríos, formados por álamos negros y blancos, sauces, alisos, fresnos, zarzas, rosales silvestres, majuelos... se acaban de cubrir con las hojas nuevas. Inician un nuevo ciclo, que va a condicionar el ambiente y la vida de todos los habitantes del río.




El cuco marca con su canto el comienzo de la primavera en la mayoría de los espacios forestales ibéricos. Aquí es donde más abunda, donde encuentra más especies de pajarillos para que saquen adelante a su descendencia.




Cualquier rincón de la ribera es diferente... En ellos habita una especie de pájaro diferente.




Las oropéndolas, venidas desde África tropical, se van instalando en los variados ambientes que se dan en los ríos y arroyos que corren por nuestra geografía. A lo largo del día nos regalan sus aflautados cantos.




Los grandes álamos que acompañan al río, forman una grandiosa ciudad de rascacielos de madera, ramas y hojas que todo lo ocultan. En este mundo viven numerosas especies de aves, que si no fuera por sus cantos o reclamos, sería muy difícil sentir su presencia.




A unos diez metros del suelo, en el tronco de un chopo negro, tiene su casa la pareja de pico picapinos. En la entrada vemos al macho, que sale del nido después de dar de comer a uno de los pollos. La hembra le observa y espera su turno, con el pico cargado de semillas y de insectos.




En el monte mediterráneo la situación ambiental es muy diferente. Bajo las grandes encinas centenarias, los rosales silvestres, zarzas, majuelos y endrinos, ya se han cubierto de hojas.




En las zonas donde abundan los arbustos con espinas, se instalan los alcaudones comunes. Un pájaro algo más grande que un gorrión, que se alimenta de insectos, lagartijas, ratones y pajarillos. Los arbustos espinosos son su mayor aliado, pues en ellos construye el nido y utiliza sus espinas para clavar a sus presas y consumirlas.




En los valles mediterráneos cerrados y profundos, donde se mezclan los árboles de la ribera con las encinas, los quejigos, los alcornoques y los abundantes arbustos, conviven una comunidad de pájaros del bosque muy variada, pues aquí el microclima es fresco en verano y abundan los insectos durante las estaciones cálidas.




En estos ambientes, los mirlos comunes son abundantes durante todo el año. Al amanecer y a la caída de las tardes, entonan con sus agradables cantos el ambiente del monte. Aquí crían sin problemas dos o tres nidadas, pues las lombrices y los gusanos abundan hasta entrado el verano. 




En las manchas mediterráneas húmedas, en las que abunda el sotobosque tupido de majuelos, zarzas, rosales silvestres, labiérnagos, madroños... Son comunes varias especies de pájaros de los bosques atlánticos. Aves que se han especializado en la alimentación de ciertos insectos y frutos, que sólo se dan o son más abundantes en los bosques de hoja caduca.




Posada en la rama caída en un arroyo, vemos a una hembra de curruca capirotada. Anda a la busca y captura de pequeños insectos, con los que alimentar a los cuatro o cinco pollos que la esperan en el nido. Si la primavera viene normal, sacará a delante otro nido.




En la zona fresca y húmeda del arroyo, abundan los fresnos y los arces de montpellier, acompañados por quejigos, zarzas, rosales silvestres...




En el arroyo sorprendemos al pequeño herrerillo común. Se ha detenido un instante para beber. Después sigue en su incansable tarea de buscar insectos, con los que alimentar a sus siete o catorce pollos, que le esperan en un agujero secreto del bosque.




En el enebral, las abundantes lluvias del mes de marzo se dejan sentir ahora. Es un ecosistema austero, donde las lluvias son escasas, y las altas y las bajas temperaturas son extremas.




La hembra del zorzal observa a sus dos pollos, a punto de abandonar el nido. Este año de bonanza meteorológica, algunas parejas de zorzal charlo se han quedado para criar en las horquillas de los enebros.




En este ambiente,  en el que no faltan los arroyos, donde son más numerosos los enebros de la miera que las encinas y los quejigos, son comunes ciertas aves pequeñas y medianas, como los alcaudones comunes y reales, las tórtolas europeas, los mirlos comunes...




En la orilla del arroyo vemos a un macho de picogordo. En los últimos diez años, este pájaro se ha hecho más abundante en estos parajes, pues en décadas anteriores descendió mucho su número por causas desconocidas.




En la ladera de la sierra orientada al norte, donde el sol incide menos horas y llueve algo más, el monte mediterráneo es más variado. Aquí se mezclan los quejigos y los arces menores con las encinas, alcornoques, enebros de la miera, cornicabras, aladiernos y robles melojos, entre otros. En estas manchas forestales variadas, son más abundantes las especies de pájaros.




Metido entre las ramas de un espino albar, viene un macho de carbonero común con el pico lleno de pequeños insectos. Cerca se encuentra su nido, en el interior de un viejo nido abandonado de pico picapinos. Cuando observe que todo está tranquilo en la zona, entrará en él para alimentar a sus numerosos pollos.





sábado, 1 de abril de 2017

LOS RISCOS DE LAS CUEVAS DE PERALES DE TAJUÑA





En el tramo bajo del Río Tajuña se localizan unos cantiles de yesos, donde construyeron sus casas los pobladores del centro de La Península Ibérica... Dos mil años después, vemos como está el panorama...



lunes, 20 de marzo de 2017

LOS MONTES HISTÓRICOS EN EL LIBRO DE LA MONTERÍA DE ALFONSO XI. 2º PARTE




"El monte de la Ferreria es buen monte de oso en verano y a las veces en invierno; y es en el Real. Y son las bozerías: la una desde sobre las Porquerizas hasta encima del camino de la Morcuera; y la otra desde la Nava de Don Tello hasta en par del Collado de la Siella. Y es la armada en el Collado del Cabrón".
Estos montes están dentro de los términos municipales de Manzanares el Real, Soto del Real y Miraflores de la Sierra, en Madrid.

En la época estos montes estaban cubiertos por pinares silvestres vírgenes, acompañados por robles albares y melojos, tejos, acebos, serbales de cazadores...




En la actualidad, las manchas de pinos silvestres que cubren estas laderas están repobladas. Los robles, serbales, tejos y otros árboles atlánticos que podemos ver, son naturales.




Parece ser, que las últimas cabras monteses que habitaron La Sierra de Guadarrama, se cazaron en La Pedriza del Manzanares en el siglo XIX. En la actualidad habita una importante y sana población, fruto de las reintroducciones que se hicieron en los años 80-90 de pasado siglo.

En la actualidad, los grandes mamíferos que acompañan a la cabra montes en estas montañas, son el jabalí y el corzo.




"La Maliciosa es buen monte de oso en verano y a las veces en invierno; y es en el Real; y en invierno hay oseras. Y son las bocerías: La una desde la mitad del puerto que va de Manzanares hasta encima del puerto; y la otra desde encima del puerto hasta encima de la Maliciosa. Y son las armadas: la una sobre Foyo Seco; y la otra sobre los Cervales".
Estos montes están dentro de los términos municipales de El Boalo, Becerril de la Sierra, Navacerrada y Cercedilla, en Madrid.

En esta época, las altas laderas agrestes y frías de las montañas estaban cubiertas por pinares silvestres vírgenes, acompañados por abedules, tejos, acebos, serbales, robles albares...




En la actualidad, los pinares silvestres que cubren los valles de esta ladera de la montaña son naturales. Son pinares que han sido explotados desde hace siglos, sin sufrir por ello "cambios importantes" en su estructura ecológica. En algunos lugares podemos encontrar importantes pinos de grandes dimensiones; ejemplares de robles albares, algún ejemplar joven de tejo, sauces de montaña, abedules, serbales de cazadores... 




Las águilas reales siempre ha estado presentes en estas montañas. En nuestros días, debido a la alta presión que ejercen los senderistas, han abandonado algunos de los altos cortados donde han criado desde tiempo inmemorial, instalando sus nidos en los altos pinos silvestres.

En la actualidad, los grandes mamíferos que habitan en estos montes son la cabra montés, el corzo y el jabalí.




"El monte del Puerto de la Tablada y el Puerto de la Fuente Fría es todo un monte; y es bueno de oso y de puerco en invierno, y aun en verano. Y son las bozerías: la una desde el comienzo del Puerto de la Tablada arriba hasta encima de la cumbre; y la otra desde encima de la cumbre hasta el Puerto de la Fuente Fría; y la otra desde encima del Puerto de la Fuente Fría, por el Collado de mienta, hasta encima de Peña Cavallera; y la otra desde Peña Caballera hasta Collado Alvo. Y son las armadas: la una en el Guijo, y la otra a los Poyales; y la otra en Nava la Yegua".
Este monte pertenece al término municipal de Cercedilla, en Madrid.

En esta época, los montes estaban en su mayor parte vírgenes, pues todavía no se había deslindado la Dehesa de Cercedilla. La especie predominante siempre ha sido el pino silvestre, acompañado por abedules, robles albares, sauces de montaña, serbales de cazadores, tejos...




En la actualidad, debido a los aprovechamientos madereros que ha tenido el monte, la mayoría de las especies forestales se han visto muy mermadas en número y espacio. Los tejos casi ha desaparecido, y los robles albares, abedules, serbales y demás, están muy localizados. Por otra parte, podemos encontrar en ciertas zonas, ejemplares de pinos silvestres de considerables tamaños.




En este pinar habita una importante población de pájaros del bosque, compuesta por carboneros, herrerillos, agateadores, trepadores azules, mitos, papamoscas, petirrojos, pájaros carpinteros... El herrerillo capuchino, como el que vemos en la fotografía, es un pajarillo característico de los pinares silvestres de estas montañas.

En la actualidad, los grandes mamíferos que habitan en estos montes son la cabra montés, el corzo y el jabalí.




"El monte sobre el Pardo es buen monte de puerco en invierno, y en tiempo de los panes; y es en el Real de Manzanares. Y es la bozería en el camino desde la Foz de las Gallinas a Santa María del Retamar; y la otra encima de la cumbre. Y son las armadas en el camino que va del Galapagar a la casa del Pardo, y que esten a ojo de la casa.
Este monte pertenece a los términos municipales de Hoyo de Manzanares, Torrelodones y Colmenar Viejo, en Madrid".

En esta época, este monte era virgen en su mayor parte. Estaba poblado por encinas, alcornoques, madroños, quejigos, arces de montpellier, enebros de la miera, labiérnagos...




En la actualidad, las zonas más llanas y suaves de las laderas están deforestadas, o cubiertas por jaras con algunos chaparros o enebros. El resto, una gran parte, está cubierto por un denso monte de encinas, enebros y jaras pringosas, principalmente.




Históricamente, no se tiene constancia de cuando se reintroduce al gamo en los montes del centro de la Península Ibérica. Parece ser que fueron los romanos cuando la colonizan.
En El Libro de La Montería ya se tiene constancia del gamo en estos montes. En la actualidad, es una especie muy abundante en los montes del centro de Madrid.

Los grandes mamíferos que acompañan al gamo, son el ciervo, el jabalí y el corzo.




"Los Mornegriellos, y Val de Resolla, y la Mata, que está sobre Viñuelas, es todo un monte; y es bueno de puerco en invierno. Y son las bozerías: la una por el camino que va del Colmenar a Madrid, desde en derecho de las Cabezuelas hasta en derechode Marfoial, que no pase a la Dehesa; y la otra por el camino que va de Viñuelas a San Agustín. Y son las armadas en el río: la una deyuso de Viñuelas, en derecho del soto; y la otra a la hermita; y las dos más encima de esta hermita, cante el río".
Estos montes estaban dentro de los término municipales de Colmenar Viejo y San Agustín del Guadalix, en Madrid.

En esa época, posiblemente, los montes eran vírgenes. Estaban poblados principalmente por grandes encinas, enebros de la miera, madroños, arces de montpellier, labiérnagos, quejigos, cornicabras, sanguinos...




Los grandes montes que cubrían estas zonas, se cortaron durante siglos para leñas y carbones vegetales en su mayoría. En ellos se sembró cereal y viñas. Hoy, apenas existen algunos árboles y arbustos, y se dedican a pastos para el ganado. Las machas que llegaron al siglo XX, se desmontaron en su mayoría y se roturaron para sembrar cereales.




El conejo de monte ha sido el animal más abundante y más importante de estos montes. Los desmontes y las enfermedades introducidas por el hombre, casi le han exterminado en toda la zona.

En la actualidad, los grandes mamíferos que habitan en estas zonas son el corzo y el jabalí.




"La Dehesa de Madrid es muy real monte de puerco en invierno. Y son las bocerías la una desde las cabezuelas por el camino del Colmenar, que non pase contra Viñuelas; y la otra desde el camino del Colmenar hasta Marhojal, y dende fasta en derecho de Carvonero; y que este renuevo en la senda nueva. Y son las armadas: tres al Arroyo de Tejada, y otras tres desde Santa María hasta en derecho de Carvonero catante el río; y otras tres desde Santa María hasta en derecho de la Tablada, catante el río".
Esta dehesa forma parte de El Monte de El Pardo. Está dentro del término municipal de Madrid.

Según nos aclara el pequeño relato, una parte considerable de El Monte de El Pardo ya se había defendido, y estaba delimitada como dehesa de Madrid en el siglo XIV. En esa época, posiblemente estuviese muy poco alterada, pues cita "que es muy real monte". Los grandes árboles y arbustos que la poblaban, eran encinas, alcornoques, quejigos, arces de montpellier, enebros de la miera, madroños, labiérnagos, cornicabras, sanguinos... 




En la actualidad el panorama ha cambiado bastante. Esta dehesa forma parte de El Monte de El Pardo desde tiempos de Carlos I. Su situación, junto a la ciudad de Madrid, ha hecho que en determinadas épocas históricas, sus árboles y arbustos socorrieran con sus leñas a sus habitantes... En consecuencia, hoy día podemos ver un monte modificado por la mano del hombre, donde las grandes encinas centenarias y las jaras pringosas, son las que cubren la mayor parte del monte. Acompañadas por algunos alcornoques dispersos, arces de montpellier, quejigos, enebros de la miera... Donde desapareció hace ya tiempo el madroño.




El ciervo siempre ha estado presente en estos montes. De aquí han salido muchos ejemplares para repoblar muchas fincas de la península. En la actualidad es abundante. Mantiene una de las poblaciones más puras de todo el país.

Los grandes mamíferos que habitan en el monte con el ciervo, son el jabalí y el gamo.




"La Dehesilla que es entre Alcobiella y el Río de Beacos, es buen monte de puerco en tiempo de las uvas. Y no hay bocerías salvo algunos hombres que hablen de allende del río en derecho en las cabezas, que son entre esta defesa y Fuente Carral. Y son las armadas en el Arroyo de Beaços.
Esta dehesa está dentro del término municipal de Madrid y de Alcobendas.

Cuando el rey llega a esta dehesa en el siglo XIV con sus monteros, ya está rodeada en su mayor parte por tierras de labor, de higueras y viñas. Ya no se cita como un gran monte, pues parece ser que ya han salido de ella muchos carros de leña y de maderas, para Fuencarral y Madrid. Los osos que habitan en los montes cercanos, ya no llega hasta ella, pero si lo hacen los abundantes ciervos, gamos y lobos. Estaba poblada principalmente por encinas, quejigos, madroños y posiblemente por alcornoques, entre otros.




Durante la guerra civil del 36, la dehesa sufre el desorden y es brutalmente deforestada, casi a punto de desaparecer como espacio forestal. En las décadas posteriores, gracias a los proyectos de reforestación con pinos piñoneros, carrascos y resineros, y la prohibición de la corta de los quejigos y las encinas para leña, la dehesa se ha recuperado bastante bien en los últimos cincuenta años.




El picogordo es un pájaro cantor bastante común en esta dehesa. Debido a la alternancia del clima, sus poblaciones han variado en número en las últimas cuatro décadas.

En la actualidad, el único gran mamífero que habita en la dehesa es el jabalí, que se ha hecho muy abundante.




"El Berrocal de la Torre de Ladones es buen monte de oso en invierno; y es en el Real. Y es la bozería desde la Torre de Ladones hasta Alpalante. Y son las armadas: la una al Arroyo de Alpalante, y la otra a las navas de entre el Berrocal y el Serrejón".
Este monte está dentro del término municipal de Torrelodones y Las Rozas de Madrid, en Madrid.

En esta época, estas sierras posiblemente tenían manchas de monte virgen. Pobladas principalmente por encinas, alcornoques, quejigos, enebros de la miera, arces de montpellier, madroños, labiérnagos, cornicabras...




En nuestros días, después de abastecer de leñas y carbón vegetal durante siglos a Madrid y sus pueblos, las zonas que no han sido urbanizadas se están recuperando bastante bien. Están cubiertas principalmente por encinas, enebros de la miera, jaras pringosas, labiérnagos y pinos piñoneros, principalmente.




Como consecuencia del abandono de los montes por la ganadería, el jabalí se ha hecho muy abundante. Esta abundancia está trayendo serios perjuicios para el monte y la mayoría de las especies faunísticas. Con él, el corzo, son los dos grandes mamíferos que habitan la zona.




"Labros, y Peñas Rubias, y Val de la Viga es todo un monte, y es bueno de oso en invierno. Y son las bozerías: la una por el camino que va de Cadalso a Escalona; y la otra en el camino que va de Cadalso a Tortoles; y la otra por encima de Peñas Ruvias. Y son las armadas: las dos en el valle que es entre Labros y Peñas Ruvias, en el camino que va del Prado a Cadalso; y otra en las Figueras del Arroyo del Moro".
Estos montes están dentro del término municipal de Cadalso de los Vidrios, en Madrid.

Según nos cuenta la crónica, estos montes eran vírgenes cuando el rey los cazaba con sus monteros. La formación forestal debió de ser muy parecida a la que podemos ver en la actualidad. Grandes encinas, alcornoques, quejigos, arces de montpellier, fresnos y algunos robles melojos, mezclados con pinos piñoneros, acompañados por madroños, labiérnagos, acebuches, cornicabras...




En la actualidad, estas manchas que han sobrevivido a la sobresplotación forestal, a la ganadería y a la especulación urbanística, están desestructuradas y han perdido muchos componentes que se formaron en el bosque originario. Hoy podemos ver manchas casi puras de pinos piñoneros o de encinas, o mezclados, acompañados por enebros de la miera, algunos alcornoques y madroños, labiérnagos, jaras estepas y pringosas...




El búho real fue mucho más abundante en otras épocas, cuando el conejo de monte abundaba en estos pinares y no había tantas escopetas. En nuestros días, las pocas parejas que habitan por la zona, están muy localizadas en las rocas donde crían.

En la actualidad, los grandes mamíferos que habitan en estos montes son el jabalí y el corzo.




"La Jara que es entre el Arroyo del Castaño y el de Cenicientos es buen monte de oso en invierno. Y son las bozerías: Una por encima de la cumbre de La Sierra de Cenicientos, que no pase contra la Cabeza de Per Abat, ni contra el Berrocal de Novela, y la otra por encima de La Sierra de Juan Pérez, que no pase contra majuelas. Y es la armada en el camino que es entre este monte y Majar Vacas".
Este monte está dentro de los términos municipales de Las Rozas de Puerto Real y Cenicientos, en Madrid.

Cuando el rey caza estos montes, seguramente eran vírgenes. Estaban cubiertos principalmente por alcornoques, quejigos, arces de montpellier, madroños, encinas y muy posiblemente algunos robles melojos y castaños, pues estamos en una zona que llueve bastante.




En los últimos cuatro siglos la situación ha cambiado bastante... Las zonas más llanas se talaron y desmontaron para la siembra de cereales y pastos. Sus montes han soportado una explotación comercial de leñas, carbones vegetales, maderas y corchos, muy importante; y algún incendio forestal también. En la actualidad, algunas laderas mantienen una cobertura forestal muy considerable, pobladas por un variado monte mixto. Otras han perdido la mayoría de las especies importantes, conservando sólo a los grandes alcornoques, encinas y pinos piñoneros dispersos, entre una maraña de zarzas, rosales silvestres y jaras.




Las águilas culebreras siempre han estado presentes en estas sierras, pues no les faltan árboles para hacer sus pequeños y escondidos nidos, y culebras, víboras y lagartos para alimentarse.
En la fotografía, vemos a la hembra de águila culebrera en el nido junto al pollo, con un lagarto ocelado en el buche.

En la actualidad, los grandes mamíferos que habitan en estos montes son el jabalí, el ciervo y el corzo.




"La Sierra de Guisando es buen monte de oso en verano, y algunas veces en invierno. Y son las bocerías desde el Castañar de Guisando, por Majadas Monies, hasta el camino de las canalejas. Y son las armadas: la una en Cabeza Pinosa; y la otra en las Canalejas".
Estos montes están dentro de los términos municipales de El Tiemblo y Navahondilla en Ávila, y Las Rozas de Puerto Real en Madrid.

En esta época, estas laderas estaban cubiertas de un bosque atlántico virgen, compuesto principalmente por enormes castaños, grandes robles melojos y albares, acebos, tejos, pinos resineros, fresnos, arces de montpellier, endrinos...




En la actualidad el panorama ha cambiado bastante. Las grandes manchas de castaños y de robles se ha reducido, como consecuencia de las talas para madera, leñas y pastos. Los monumentales árboles que ocuparon muchas hectáreas del bosque, se talaron en los años sesenta del pasado siglo para madera, y algunas especies, como los tejos y los acebos, apenas se ven.




El corzo siempre ha estado presente en estas sierras, difíciles de transitar y de cazar, por la espesura de sus montes y su orografía. En nuestros días se han recuperado muy bien sus poblaciones, llegando a ser común en muchas zonas.

En la actualidad, los grandes mamíferos que habitan en estos montes con el corzo, son el jabalí y el ciervo.




"La Buitrera es muy real monte de oso en invierno. Y son las bozerías: la una por encima de la cumbre de la Buitrera; y la otra por allende del Cofio; y la otra al collado de Sierra Llana. Y son las armadas: la una al collado de Valdemaqueda, y otras dos en el camino que va de Valdemaqueda al Hoyo".
Este monte está dentro de los términos municipales de Cebreros, en Ávila; y San Martín de Valdeiglesias y Navas del Rey, en Madrid.

El panorama forestal que vi0 el rey con sus monteros en el siglo XIV, es muy diferente al que vemos en la actualidad. Entonces, el monte estaba virgen, y el inmenso mar de pinos piñoneros de gran talla, estaba acompañado por abundantes encinas, alcornoques, acebuches, madroños, arces de montpellier, labiérnagos, quejigos, robles melojos...




En la actualidad, después de cinco siglos, el panorama ha cambiado sustancialmente. El monte rico y variado en especies, apenas existe en algunas zonas. La explotación comercial del piñón, la madera y las leñas, y algunos incendios forestales, han propiciado la expansión total del los grandes pinos piñoneros.




Estas sierras, con abundantes cortados y pobladas por extensas manchas forestales, albergan algunas de las buitreras de buitre leonado más importantes de Madrid. En algunas zonas, poco transitas y apartadas, los grandes buitres negros construyen sus nidos en los altos pinos.
En la fotografía, vemos dos buitres negros junto a uno leonado. Están haciendo lo mejor que saben hacer, limpiar de animales muertos los montes ibéricos.

En la actualidad, los grandes mamíferos que habitan en estos montes son el corzo, el jabalí, el ciervo y el gamo.